jueves, 13 de octubre de 2011

La muerte de Descartes

 A Víctor Mantilla
Sobre los matorrales estaba el ave, caída, sin movimiento aparente. Un hilillo rojo escurriendo por el pico, varias plumas a su alrededor... Hace unos instantes, el pájaro volaba a toda velocidad; ahora, yacía allí, inmóvil. Tocó su cuerpo aún cálido, ¿acaso sus sentidos lo engañaban?, ¿acaso eso ya no era un ave? Se iba a detener a pensar... pero sus sentidos no lo engañaban, eso ya no era un ave, era sólo materia inerte. Entonces supo que el pensamiento era lo que lo había engañado siempre.

2 comentarios:

Dactiloritmo dijo...

Aquella vez no sabía que se llamaba La muerte de Descartes.

Abán Praxedis dijo...

Ni yo lo sabía, je. Besos y abrazos.