De pronto, se quedó sin propulsión, el Dragón Azul voló entre las nubes de cloro y la lluvia verde se deslizó sobre su cubierta. La nave aterrizó dando tumbos sobre la superficie blanca, polvo de sales se elevó a su alrededor. El piloto miró enfurecido a sus compañeras. "¿Cómo fue que se les ocurrió semejante estupidez?", gritó con violencia. Las dos jóvenes se miraron entre sí, divertidas, la sonrisa colgante, las pupilas dilatadas y un completo aire de alelamiento. "Anda, si somos bonitas, ¿por qué no te gustamos?", dijo una. "Tenemos suerte de que haya logrado dar el salto antes de que nos atrapara la G de esa supernova. ¿Cómo carajos se les ocurrió enfilar hacia allí?". "Teníamos que presionarte para que eligieras a una de las dos", dijo la otra, arrastrando la voz. "Soy gay, no me gustan las mujeres, eso fue crucial para que me eligieran para esta misión, ¿es muy difícil comprender eso?". "Es que estás muy guapo...". "Ni siquiera saben lo que dicen, ¿cuánto HQ se inyectaron?, ¿quedó algo?". "Creo que no, jijijiji", rieron estúpidamente. El hombre miró con impaciencia la pantalla, analizó las reservas: alimento y oxígeno insuficientes. Localizó su ubicación, planeta cuarto del sistema AX-29, la supernova se encontraba todavía muy cerca, si no escapaban rápidamente, terminarían siendo polvo estelar. Comprobó el daño que había recibido Dragón Azul. No había remedio, la nave no podía efectuar otro salto, el campo no resistiría el impacto, al menos no todo el fuselaje, aunque la cabina de piloto... "Tienen razón, me he portado como un estúpido, creo que las dos merecen ser tratadas mejor, si vamos a morir, es preferible que sea divirtiéndonos". Comenzó a flotar hacia el dormitorio, las chicas lo siguieron embelesadas, haciendo gestos absurdos y dándose codazos mutuamente.
Una hora después, el hombre se preparó para dar el salto hiperespeacial, se estremeció al recordar las caras de tranquilidad de ellas, el aire de paz que emanaban sus rostros dormidos. Sin duda, la dosis de HQ que habían ingerido era de por sí mortal, pensó, intentando falsamente tranquilizarse. La esfera aceleró y las estrellas se deslizaron a su alrededor, hasta desaparecer en medio de la oscuridad.
