sábado, 28 de enero de 2012

Salto mortal

De pronto, se quedó sin propulsión, el Dragón Azul voló entre las nubes de cloro y la lluvia verde se deslizó sobre su cubierta. La nave aterrizó dando tumbos sobre la superficie blanca, polvo de sales se elevó a su alrededor. El piloto miró enfurecido a sus compañeras. "¿Cómo fue que se les ocurrió semejante estupidez?", gritó con violencia. Las dos jóvenes se miraron entre sí, divertidas, la sonrisa colgante, las pupilas dilatadas y un completo aire de alelamiento. "Anda, si somos bonitas, ¿por qué no te gustamos?", dijo una. "Tenemos suerte de que haya logrado dar el salto antes de que nos atrapara la G de esa supernova. ¿Cómo carajos se les ocurrió enfilar hacia allí?". "Teníamos que presionarte para que eligieras a una de las dos", dijo la otra, arrastrando la voz. "Soy gay, no me gustan las mujeres, eso fue crucial para que me eligieran para esta misión, ¿es muy difícil comprender eso?". "Es que estás muy guapo...". "Ni siquiera saben lo que dicen, ¿cuánto HQ se inyectaron?, ¿quedó algo?". "Creo que no, jijijiji", rieron estúpidamente. El hombre miró con impaciencia la pantalla, analizó las reservas: alimento y oxígeno insuficientes. Localizó su ubicación, planeta cuarto del sistema AX-29, la supernova se encontraba todavía muy cerca, si no escapaban rápidamente, terminarían siendo polvo estelar. Comprobó el daño que había recibido Dragón Azul. No había remedio, la nave no podía efectuar otro salto, el campo no resistiría el impacto, al menos no todo el fuselaje, aunque la cabina de piloto... "Tienen razón, me he portado como un estúpido, creo que las dos merecen ser tratadas mejor, si vamos a morir, es preferible que sea divirtiéndonos". Comenzó a flotar hacia el dormitorio, las chicas lo siguieron embelesadas, haciendo gestos absurdos y dándose codazos mutuamente.

Una hora después, el hombre se preparó para dar el salto hiperespeacial, se estremeció al recordar las caras de tranquilidad de ellas, el aire de paz que emanaban sus rostros dormidos. Sin duda, la dosis de HQ que habían ingerido era de por sí mortal, pensó, intentando falsamente tranquilizarse. La esfera aceleró y las estrellas se deslizaron a su alrededor, hasta desaparecer en medio de la oscuridad.

viernes, 27 de enero de 2012

Amor, enamorada memoria

A Randú Ramírez

Era un cubo de papel, fotos de él pegadas a los costados. Un platillo de chilaquiles a medio comer con los tenedores entrelazados. En realidad, las fotos de tenis, uno suyo encima de uno del otro, solían ser las imágenes para recordar a sus chicos, pero no le gustaban los tenis de él, poco masculinos. Bocanadas de humo saliendo de su boca en una sonrisa inmortalizada en otra escena. Él con la mano extendida, señalando el departamento de carnes... Serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado. Algo falta en la escena. Tal vez sea la caminata nocturna sobre Reforma, quizá la cama compartida durante meses o la consola que desde hace tiempo usan para ver videos, devedés, videojuegos. Quizá el problema es que desde afuera no se nota la sonrisa que aparece en la boca de él cuando lo piensa. "Bonito". El sueño de criar un perro. Los fragmentos del pasado que reconstruyó al visitar la casa de sus padres. Mira por la ventana. El cubo del edificio le muestra sólo vidrios ciegos. Da otra fumada. No, lo que falta es algo menos etéreo. Es la mano de él rascándole la espalda, son sus dedos cocinando arroz y palomitas, son los ronquidos que ya tolera y hasta extraña, es su espalda acurrucándose contra su pecho, es el beso de despedida al partir al trabajo, es la llamada que dice: "te extraño", son sus cuerpos entrelazados dando  giros despreocupados sobre un inmenso mar de recuerdos ahora compartidos. Es la vida que desde ahora no es una sola, sino dos y una. Amor constante más allá de la muerte.

jueves, 26 de enero de 2012

Komodo


En el principio era el aumento de temperatura, el sudor agolpándose en millones de perlas sobre los pómulos, una tensión creciente en la mandíbula, un frenesí incontrolable, ganas infinitas de bailar y la rola de Komodo retumbando en la mente. Un chicle para evitar el rechinido de dientes. Una cerveza para mitigar la sed incontrolable. Un cigarro mentolado para aumentar el efecto. Un jalón de mois para lanzar la mente hacia el mucho más arriba. Luces parpadeantes. Dióxido de carbono explotando en ráfagas entre la multitud apretujada. Gorras de béisbol. Camisetas sin cuerpos. Cuerpos sin camisetas. Una tarima en el centro de la pista. Un aventurero bailarín que se encarama en ella. Otro aventurado que lo sigue y le baila de frente. Pieles rozándose. La pista cada vez más despejada. Otra píldora azul. Chicle, cigarro, cerveza, mota. Cuerpos tambaleantes que parten rumbo a la siguiente fiesta. Cerebros consumidos. Pieles mustias que tiemblan con el frío de la mañana. Nueva pista de baile. Nueva pastilla. La misma música. El mismo calor que sube. El mismo sudor que tensa la mandíbula. Un grito en silencio. Komodo retumba con mayor violencia. De pronto se halla en la habitación de su casa. ¿Quién es el otro? No importa. Calor. Poppers. Piel temblando. Vergas duras penetrando la carne sedienta. Nalgadas. Rugidos. Saliva. Inhala. Grito. Silencio. Consumido… El hombre observa desde su cama la inmensa nada que avanza tragándose su todo.

miércoles, 25 de enero de 2012

¿Vivir mejor?

Una cruz gamada que adorna el pecho de un joven militar que ahora gobierna el Vaticano; un signo de más que anuncia a una empresa que trafica con animales y los mantiene en condiciones miserables; un anuncio que te pide que te renueves tirando tus cosas a la basura y comprando más; un hombre en la calle que golpea a su esposa contra el suelo para luego gritarle cuando los separan: "ahí te veo en la casa"; un niño de dos años que juega en las coladeras arrastrando un tren de plástico; un gobierno federal que ataca a sus propios gobernados en pos de una supuesta guerra contra el narco que en realidad es sólo contra algunos narcos; una empresa televisiva que modela pensamientos y norma lo que vale y lo que no vale en la esfera social; un candidato presidencial que dice ser la nueva ola pero del mismo mar de corrupción y desfalco; una propuesta de ley que pretende regresarnos al oscurantismo al eliminar el libre acceso a la información en la red; una piedra gigantesca que México rueda cuesta arriba cada seis años para volver a caer desde lo alto del monte de Sísifo y una soledad que se incrusta cada vez más profundo en los corazones de una población que mira la crisis derrumbar la salud y todo rastro de bienestar... ¿Vivir mejor?

martes, 24 de enero de 2012

Calor que huele a semen de metro

Siete de la noche, el vagón en la estación Insurgentes está repleto, mi mochila abultada no me facilita el ascenso. Suena el bip de cierre de puertas y alguien me empuja desde afuera para que logre entrar del todo, lo agradezco mentalmente. Quedo prensado entre una muchacha y un señor con panza chelera, mis brazos inmóviles a los costados. El tren comienza a andar y siento la entrepierna caliente del hombre, se acomoda para que sus genitales rocen mi mano, sonrío. Deslizo los dedos y comienzo a acariciar su verga, se pone dura en seguida y con rapidez bajo su cierre. Saco su pene y comienzo a frotarlo con fuerza, el señor se agita y mira asustado alrededor, buscando si alguien nos mira. Siento la palpitación de su verga gorda y corta, cómo se estremece. En poco tiempo está a punto de explotar. El tren disminuye lentamente la velocidad, el andén corre frente a mí. El hombre se desespera, está a punto de eyacular, trata de apartar mi mano, pero yo sigo meneándosela con violencia. Lanza un fuerte chorro hacia la puerta, el aroma inunda todo el vagón, con calma bajo del tren, ante la mirada perpleja de la gente que mira a un señor que inútilmente trata de cubrir su pene goteante.