Lo
encontré dentro de una caja polvorienta, envuelto en una sábana raída
por los años. Sus extremidades apenas se sostenían, más bien un racimo
de hilachos colgando. Quise abrazarlo, pero explotó en una nube de
infinitas volutas. Decepcionado, me alejé, pues las lágrimas habían
nublado el último instante de ese recuerdo perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario