jueves, 29 de septiembre de 2011

Otra vez el silencio

Suena una sirena. Cinco disparos seguidos. Ladridos violentos. Me asomo por la ventana. Una motocicleta pasa volando. La noche abismal. El olor de la mota. Otra sirena. Rechinar de llantas. Cinco disparos seguidos. Una tercera sirena irrumpe. Inhalo con los ojos entrecerrados y camino hacia el sofá. Rugen las llantas contra el pavimento. Expulso una nube inmensa. Un choque estrepitoso. Cristales rotos. Un claxon eterno quiebra la oscuridad nocturna.

De paseo


Era una lágrima profunda, no conocía la tarde, no sabía de la existencia del viento. Se dejó caer por la mejilla, saboreando la calidez del sol. Rozó peligrosamente la comisura de los labios, a punto estuvo de ser absorbida. Escurrió entre la barba de chivo y sintió el soplido de la brisa, arrancándola del rostro y lanzándola hacia los autos. Planeó sobre el asfalto, chocó contra un parabrisas e inició un nuevo deslizamiento...


El muchachito usó un pequeño jalador para eliminar todo rastro de humedad en el vidrio. "Gracias, señora". Y se alejó hacia el camellón, haciendo sonar sus monedas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Dos sombras

Apareció entre los arbustos... Yo caminaba con audífonos puestos, en medio de la oscuridad. La sonrisa carcomida emergió de los arbustos. El brillo ausente de sus ojos, la mano extendida, la muerte habitándole... Miré en mis bolsillos. Un vacío. Caminé a su lado, protegiendo al zombie con un paraguas imaginario.