-No lo vas a lograr -dijo uno, con desgano.
-Sólo hay que encontrar dos iguales, no es tan difícil -señaló ella.
-Pero hay seis -apuntó otro.
-Me desconcentran -dijo el propietario del proyector holográfico de la suerte-, van a ver que saco la estrella.
-Un
tache es lo que te va a sal... -no pudo terminar de hablar el primero,
pues frente a ellos apareció la imagen tridimensional de una nave.
-¡Sí! -gritaron.
-El de la esquina.
-¡No, el de en medio!
El
muchacho tocó el de la derecha, justo al lado del anterior, y la imagen
de otra nave apareció. Un grito de júbilo recorrió la garganta de los
niños cuando la luz de la nave los cubrió y se lanzaron a través del
hiperespacio.
