Una luz parpadeante. Dos cristales convertidos en añicos. La sirena que
suena interminablemente. Hojas y raíces esparcidas sobre el suelo. Un
riachuelo verduzco se cuela por la ventana. Humo negro inunda el
paisaje. El golpeteo de la lluvia ensordece las voces. Dos cuerpos
inertes frente a la computadora. La imagen en el monitor muestra a dos
hombres discutiendo. "¿Ésta es tu brillante idea para salvarnos?", grita
enfurecido el de la izquierda. Su interlocutor cavila unos segundos,
mirando sus propias manos digitalizadas con perplejidad. "¿Sabes?, creo
que no noto gran diferencia entre ésta y la anterior realidad".
lunes, 13 de febrero de 2012
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